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La Autoridad Portuaria garantiza la mejora del puerto ante las quejas de vecinos y empleados.
Valencia, Las Provincias - A. ESCRIVÁGANDIA, 01-04-2008
Los trabajadores achacan la bajada del comercio marítimo en Gandia a la falta de inversiones y unas instalaciones obsoletas.
La última conferencia del Fòrum de Diàleg, patrocinada por LAS PROVINCIAS y celebrada la noche del jueves en los salones de Fomento, dio para mucho. El ponente escogido para la ocasión fue el presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Rafael Aznar, y en su intervención, realizó todo un recordatorio de la evolución del puerto de Gandia para acabar hablando de las previsiones que hay de ahora en adelante. El título de la charla era Presente y futuro del puerto, y las conclusiones generales de la exposición de Aznar mostraban un firme compromiso para mejorar las instalaciones del Grau.
Y en esa línea se mantuvo cuando al final de su explicación llegó el turno de las preguntas. Intervinieron representantes de diferentes colectivos que mostraron preocupación por el descenso en el tráfico, las deficiencias en las instalaciones y el "abandono" de todo su entorno. Uno de los sectores más implicados es el de los trabajadores, que desde hace años se muestran descontentos con la evolución del puerto y la actividad económica del mismo. Uno de sus portavoces recordó que los grandes proyectos que Aznar presentó la noche del jueves, "ya son viejos conocidos y los llevamos esperando muchos años", en referencia a la ampliación del muelle sur, la construcción de la nueva lonja o el nuevo varadero.
Aseguran que se han llevado a cabo unas "políticas de oídos sordos" a las demandas de los operadores, ya que el muelle sur "resulta impracticable en su superficie e inoperable por su calado". Además, la falta de ferrocarril también perjudica a la actividad, ya que, entre otras cosas, se ha desperdiciado la oportunidad de ser el puerto referencia de toda la industria que generan las comarcas centrales, que se han derivado a Valencia.
Otra de las críticas es que se "ha consentido" que la aduana salga de allí y que su representante sólo acuda a las dependencias del Grau ocasionalmente "y dé un pésimo servicio" y además, la maquinaria está obsoleta para el tráfico marítimo del siglo XXI, lo que limita mucho su actividad.
Malos accesos y mala imagen
Por último, aseguran que los accesos al puerto son "nefastos" y la inversión y ayuda a la gestión comercial " se dedica en exclusiva a Valencia y Sagunto". La consecuencia de todo ello es la "imagen que hemos ofrecido y seguimos ofreciendo a nuestros clientes, que ha dado como resultado que los operadores huyan de Gandia y sólo contemplen nuestro puerto como última alternativa para su tráfico".
Ante todas estas protestas, Rafael Aznar se comprometió públicamente a desarrollar en breve el Plan Director de mejora de las instalaciones, para lo que se prevé una inversión de 26,5 millones de euros en cuatro años, con la construcción del muelle sur y el paseo perimetral que conectará la lonja con el Club Náutico, por detrás de la iglesia de Sant Nicolau, como prioridades. Además habló del nuevo embarcadero para maxiyates, cuyas obras se retomarán en breve cuando se modifique el proyecto del paseo perimetral, y todo, ello, "desde el consenso y con la máxima transparencia". Además, informó, todos esos planes de reforma saldrán en los próximos días o semanas a exposición pública.Respecto a la bajada de la actividad, Aznar destacó el hecho de que se da una ralentización general de la actividad, muy concreta en la capital de la Safor dadas las características morfológicas y geográficas del propio puerto, que por su situación no puede sufrir una ampliación considerable ni un aumento de calado para recibir barcos de mayor tonelaje.
El secretario de la asociación Gandia Náutica, Antonio Hernández, también trasladó el malestar de su colectivo, tras la retirada de licencias para atracar sus embarcaciones de recreo en el pantalán en el que lo hacían desde el principio. Hernández recordó que ese pantalán ha desaparecido, con sus 104 amarres, para dejar espacio al nuevo embarcadero que tendrá cabida para 32 maxiyates.
"No concebimos ningún equilibrio entre pueblo y ciudadanía cuando se han eliminado nuestros amarres públicos que daban sentido a toda la náutica más social para en su lugar poner los megayates. Nosotros hemos hecho la realidad del deporte náutico, junto a las escuelas de vela y de remo", afirmó.
Hace más de un año, los propietarios de estas embarcaciones de recreo tuvieron que abandonar sus puntos de atraque y reinstalarse en el Club Náutico, una solución temporal que ha supuesto un incremento del 75% en sus cuotas anuales y con la que no están conformes.
Por último, algunos vecinos también aprovecharon la ocasión para reclamar mejoras en el entorno. Una mujer aseguraba que desde que comenzaron las obras en las calles adyacentes, "no han vuelto los barrenderos y a mi incluso me han entrado ratas en casa". Otro ciudadano recalcaba el "abandono y la suciedad acumulada", que dan una mala imagen de la zona.







